La afirmación circula con frecuencia: durante una etapa remota de la historia de la Tierra, los árboles y plantas que morían quedaban apilados casi intactos porque todavía no existían hongos y bacterias capaces de descomponer la madera. La idea tiene una parte de verdad, pero necesita muchos matices.
Lo que sí sabemos es que las plantas terrestres aparecieron antes que los bosques complejos y que la madera, tal como la entendemos hoy, fue una innovación evolutiva importante. También sabemos que la descomposición de la madera, especialmente de la lignina, no es sencilla. Pero no es correcto decir que no hubiera descomponedores en absoluto, ni que todos los troncos quedaran intactos durante millones de años.
El punto clave: la lignina
La madera debe gran parte de su resistencia a la lignina, una molécula compleja que ayuda a dar rigidez a las plantas vasculares. Para muchos organismos, degradarla es difícil. Los hongos capaces de descomponer eficazmente la lignina, en especial los llamados hongos de podredumbre blanca, desempeñan hoy un papel central en el reciclaje de la madera en los bosques.
Algunos estudios evolutivos han propuesto que la aparición o expansión de hongos con gran capacidad para degradar lignina se produjo relativamente tarde respecto al origen de las plantas leñosas. Esa hipótesis se ha relacionado con la gran acumulación de materia vegetal que dio lugar a muchos depósitos de carbón del Paleozoico, especialmente en ambientes pantanosos.
No significa que no hubiera hongos ni bacterias
La frase “no existían hongos y bacterias descomponedores” es engañosa. Bacterias y hongos existían mucho antes que los árboles. También había organismos capaces de degradar distintos tipos de materia orgánica. Lo que estaba en juego no era la existencia de vida microbiana, sino la eficiencia para descomponer madera rica en lignina y en determinadas condiciones ambientales.
Además, la descomposición no depende solo de que exista el organismo adecuado. También influyen el oxígeno disponible, la humedad, la temperatura, la acidez del suelo, la velocidad a la que se acumula la materia vegetal y si el material queda enterrado rápidamente.
Por qué se formó tanto carbón
Durante el Carbonífero y otros periodos antiguos se formaron grandes acumulaciones de restos vegetales que, con el tiempo, dieron lugar a carbón. Una explicación simplificada atribuye ese fenómeno a la ausencia de descomponedores eficientes de madera. Sin embargo, la explicación aceptada es más amplia.
- Ambientes pantanosos: muchos restos vegetales quedaban sumergidos en condiciones pobres en oxígeno, lo que ralentiza la descomposición.
- Alta producción vegetal: los bosques podían generar grandes cantidades de biomasa.
- Enterramiento y sedimentación: si la materia vegetal se cubre con sedimentos, puede preservarse mejor.
- Evolución de los descomponedores: la capacidad de degradar lignina pudo no estar tan extendida o ser tan eficiente como en ecosistemas actuales.
Por tanto, no es necesario imaginar montañas de troncos intactos durante millones de años. Lo más probable es que hubiera descomposición, pero en muchos lugares fue incompleta o lenta, sobre todo en zonas encharcadas y con poco oxígeno.
Entonces, ¿la afirmación es cierta?
Es parcialmente cierta si se formula con cuidado: las plantas leñosas y los bosques aparecieron antes de que existieran o se generalizaran algunos de los mecanismos más eficientes de degradación de madera, especialmente los asociados a ciertos hongos degradadores de lignina. Eso pudo favorecer la acumulación de materia vegetal en determinados ambientes.
Pero es falsa si se presenta como una ausencia total de descomposición. No hubo un planeta cubierto de árboles muertos completamente intactos por millones de años. Había bacterias, hongos y otros procesos de degradación, aunque la eficiencia y las condiciones ambientales eran distintas a las actuales.
Qué debe tener en cuenta el lector
La historia es un buen ejemplo de cómo una idea científica puede deformarse al simplificarse. La formación de carbón no se explica por una sola causa, sino por una combinación de evolución biológica, química de la madera, clima, geología y ambientes sedimentarios.
La conclusión más prudente es que los bosques antiguos sí pudieron acumular grandes cantidades de restos vegetales porque la descomposición era limitada en ciertos contextos. Pero no porque la Tierra careciera por completo de hongos y bacterias descomponedores.