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Un estudio amplía el mapa genético de los últimos neandertales del noroeste de Europa

Fuente: Nature, https://www.nature.com/articles/s41586-026-10625-1

Un nuevo estudio publicado en Nature aporta una visión más detallada sobre la diversidad genética de los neandertales tardíos que vivieron en el noroeste de Europa antes de su desaparición. El trabajo, titulado Genetic diversity of late Neanderthals in northwestern Europe, analiza restos procedentes de yacimientos de Bélgica y Francia, con especial atención a la cuenca del Mosa, una zona con una concentración notable de sitios neandertales relativamente próximos en el tiempo.

Según el artículo, el equipo generó datos genéticos de 27 neandertales que vivieron hace menos de aproximadamente 52.500 años en diez yacimientos. Entre esos datos destaca un genoma de alta cobertura de un individuo de Goyet, en Bélgica, datado en torno a 45.000 años antes del presente. Este genoma se convierte en una referencia importante para comparar a los últimos neandertales de Europa occidental con otros individuos ya estudiados, como los de Vindija, en Croacia, o los del Altái.

Grupos más conectados de lo esperado

Una de las conclusiones principales es que la mayoría de los neandertales analizados en Bélgica y Francia estaban más emparentados entre sí que con otros neandertales tardíos contemporáneos de Europa. Esto sugiere una estructura regional reconocible, coherente con la proximidad geográfica de los yacimientos estudiados.

El estudio también señala que algunos individuos conservaban ADN procedente de una línea neandertal más antigua, anterior a la separación de los neandertales tardíos. Este dato apunta a una historia poblacional más compleja de lo que permitiría ver una muestra reducida de genomas.

Los autores subrayan además que los neandertales occidentales analizados no muestran las mismas señales de apareamiento entre parientes cercanos observadas en algunos neandertales del Altái. En términos prácticos, esto podría indicar que estos grupos vivían en redes más amplias o mejor conectadas, aunque el propio estudio advierte de que hacen falta más datos de otras regiones y periodos para saber si este patrón era general o local.

Sin evidencia de cruces recientes con humanos modernos

El trabajo aborda una cuestión especialmente relevante: si estos neandertales tardíos se cruzaron recientemente con humanos modernos en el noroeste de Europa. Aunque neandertales y humanos modernos coincidieron temporalmente en Europa durante parte de este periodo, los genomas analizados no muestran señales de flujo genético reciente desde humanos modernos hacia neandertales.

Esto no contradice que los humanos actuales fuera de África conserven ascendencia neandertal. Más bien matiza dónde y cuándo pudieron producirse los episodios principales de mezcla. Según el análisis, los segmentos neandertales presentes en humanos actuales parecen estar más próximos a neandertales como el individuo de Vindija que al genoma de Goyet estudiado en detalle, lo que sugiere que la mezcla principal pudo ocurrir fuera del noroeste europeo.

Qué dice sobre la desaparición neandertal

El estudio también examina si la desaparición de los neandertales pudo deberse a un deterioro genético progresivo. Para ello, compara indicadores de diversidad, tramos de homocigosidad y señales de carga genética en genomas neandertales de distintas épocas.

Los resultados no apoyan la idea de que hubiera una acumulación progresiva de carga genética o una pérdida constante de diversidad como causa principal de su desaparición. Los autores no descartan otros factores, pero sostienen que los datos analizados no encajan con un modelo simple de declive genético continuado.

Por qué importa este estudio

La investigación es relevante porque aumenta la resolución con la que se puede estudiar la diversidad interna de los neandertales. Hasta ahora, buena parte de las inferencias dependían de unos pocos genomas de alta calidad o de muestras de regiones concretas. La combinación de un genoma de alta cobertura con datos de baja cobertura de varios restos permite observar diferencias regionales que antes podían pasar desapercibidas.

Entre los puntos más importantes para el lector destacan:

  • Los neandertales tardíos del noroeste europeo no parecen haber sido comunidades completamente aisladas.
  • No se detectan señales claras de apareamiento reciente entre parientes cercanos en el individuo de Goyet de alta cobertura.
  • No hay evidencia de flujo genético reciente desde humanos modernos hacia los neandertales analizados.
  • Los datos no respaldan una explicación basada únicamente en deterioro genético progresivo para la desaparición neandertal.
  • La historia poblacional neandertal en Europa occidental pudo ser más diversa y dinámica de lo que se pensaba.

Limitaciones y cautela

Como ocurre con muchos estudios de ADN antiguo, los autores trabajan con restos fragmentarios, conservación desigual del ADN y posibles problemas de contaminación moderna. Además, algunos yacimientos de la cuenca del Mosa fueron excavados en el siglo XIX, lo que complica la asociación precisa entre restos, capas arqueológicas y materiales culturales.

Por ello, las conclusiones deben entenderse como una mejora sustancial del mapa genético disponible, no como una explicación definitiva de la desaparición de los neandertales. El propio artículo indica que futuros estudios en otras regiones de Eurasia y en distintos periodos serán necesarios para comprobar si los patrones observados en Bélgica y Francia representan una tendencia más amplia.