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Los hombres necesitan el doble de ejercicio que las mujeres para reducir el riesgo de enfermedades del corazón, según un estudio

Un nuevo estudio sugiere que los hombres necesitan realizar aproximadamente el doble de actividad física que las mujeres para alcanzar la misma reducción del riesgo de enfermedad del corazón.

El trabajo, realizado con datos de más de 80 000 adultos sin antecedentes cardíacos, encontró que las mujeres que practicaban unas cuatro horas semanales de ejercicio moderado reducían su riesgo de cardiopatía en torno a un 30 %. En cambio, los hombres debían acumular cerca de nueve horas para lograr el mismo efecto protector.

Las guías de salud pública actuales recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad moderada o 75 minutos de alta intensidad para ambos sexos. Sin embargo, los resultados de este estudio ponen en duda si esa recomendación “única para todos” es realmente equitativa.

Los investigadores señalan que las diferencias fisiológicas —como la proporción de masa muscular, el metabolismo energético y las hormonas— podrían explicar por qué las mujeres obtienen mayores beneficios relativos con menos tiempo de ejercicio.

Además, recordaron que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte entre mujeres, por lo que animan a fomentar la actividad física especialmente entre quienes llevan una vida más sedentaria.

Más allá de la cantidad: una cuestión de enfoque

Los autores insisten en que el mensaje no debe interpretarse como que los hombres “necesitan hacer más”, sino que la prevención debe adaptarse a las características de cada persona.

Entre las recomendaciones destacan:

  • Mantener la regularidad del ejercicio a lo largo del tiempo.
  • Alternar entre actividad aeróbica y de fuerza muscular.
  • Evitar los periodos prolongados de inactividad, especialmente en trabajos sedentarios.
  • Reforzar los programas de salud pública con una mirada diferenciada por sexo.

Hacia una prevención más personalizada

Este estudio abre la puerta a repensar cómo se formulan las guías de ejercicio físico. En lugar de cifras uniformes, podrían establecerse rangos orientativos según sexo, edad y condición física.

La investigación también subraya la importancia de incluir a más mujeres en los ensayos clínicos sobre salud cardiovascular, un ámbito históricamente dominado por muestras masculinas.

En definitiva, moverse más sigue siendo esencial, pero este trabajo recuerda que no todos los cuerpos responden igual. Comprender esas diferencias podría ser clave para prevenir miles de casos de enfermedad cardíaca cada año.